Susan Boyle, de la ingenuidad triunfante al cisne negro

Ya estaba olvidándome de Susan Boyle, cuando me encontré con La fábula de la ingenuidad triunfante, en el atrapante Homo Sampler, de Eloy Fernandez Porta.

Dice Porta que la fábula de la ingenuidad triunfante es un “relato épico de victoria personal y ascensión sin caída protagonizados por un sujeto percibido como pánfilo, ignorante o borderline. A diferencia de los otros encumbramientos y success stories, que nos parecen el resultado de un oscuro montaje, en este caso suspendemos nuestro principio de incredulidad para dar un voto de confianza al ganador de la sonrisa limpia”.

En tiempos de sensibilidad Ur-pop, caracterizada por la emergencia inesperada de figuras, valores o emociones primitivos en un espacio ultramoderno, la fábula va de como Desde el jardín o Forrest Gump (los ejemplos de Porta), pero llega hasta Susan Boyle, el cisne negro (como le escuché decir hoy a una alumna en el teórico de Datos) que nadie esperaba y, que por un momento, nos hizo pensar que “todos estamos hechos de estrellas” (como antes cantaba Moby y hoy dice Poter).

Dije que estaba olvidándome de Susan Boyle, aunque lo más probable es que estaba olvidándome de nombrarla, algo que comparto con otros usuarios de Facebook (pero también de Google) como se puede ver a continuación:

Y es que, y aquí viene Porta de nuevo, “la simpatía por el ingenuo triunfante es momentánea y excepcional, y no hace sino reforzar nuestra suspicacia en relación con el ascensor social y el cambio de clase”.

Pero queda ese pico de audiencia, la estela del vuelo del ave, que, como decía Mario hace unos días, muestra la existencia de una red social compleja en la que emergen estos cisnes negros. Raros, que causan gran impacto, y frente a los cuales debemos inventar razones a posteriori, para domesticarlos e, ingenua y triunfalmente, pensarlos como explicables y predecibles. Esa es la fábula.