Tecnología - medios - música, cosas que veo por ahí que llaman mi atención y todo lo demás también...
Si hace un tiempo la pregunta era qué pasaría si los algoritmos decidían qué contenido producir, ahora es qué pasa cuando la selección de contenido pero el juego de Zite es definitivamente otro. Es distinto porque Zite es una aplicación (por ahora sólo disponible para iPad/iPhone/iPod) que lo que hace no es mostrarte información de fuentes previamente seleccionadas (como hacen todos los lectores RSS pero también los readers con estética de revista como Flipboard o Pulse) sino que te presenta información de fuentes que no necesariamente estés siguiendo.
La idea no es nueva (StumbleUpon es un claro antecesor web) pero nunca había sentido que esta ejecución era realmente buena: ahora Zite, sin producir contenido alguno y sin ningún editor humano que decida que va en mi portada, se transformó en una de mis puntos de partida preferidos a la hora de encontrar información nueva.
En este post el equipo de Zite cuenta con bastante detalle cómo funciona conceptualmente el modelo. Básicamente analizando nuestra red de interacciones o grafos social, el contenido en sí y aprendiendo de nuestro comportamiento como usuarios (es por eso que aprende cuanto más lo usamos, tanto por lo que leemos, como por lo que no y por lo que manifiestamente pedimos más).

Creo que Zite es importante por tres razones:
Por un lado, Zite comparte el camino hacia la personalización de informaciónque se ve en Facebook (via su algoritmo Edgerank), un camino en el cual se puede acrecentar la burbuja producida por el filtrado automático como sostiene Eli Pariser. Un camino que algunos transaccionales como Amazon ya han desarrollado extensamente, pero que en el campo de los medios está quedando en manos de outsiders y no de la compañías de medios (si bien ahora CNN compró a Zite queda ver qué hace con ello, tanto como modelo de negocios como a nivel producto).
Por otro, muestra un pasaje de la selección por parte de algoritmos en lugar de humanos. Claro que los algoritmos tienen que ser programados por humanos y seguramente el saber periodístico pueda ser útil en ese contexto, pero es un claro desplazamiento. El programador tiene que ser un poco periodista, pero también puede pensarse lo opuesto.
Y por último, muestra una importancia creciente de la selección en base a criterios “sociales” (básicamente por características de la red) y una caída de la selección del editor (“Yo creo que esto es importante para vos/la gente”)
(vía Zite - Blog: Zite Under the Hood)