31 canciones de Nick Hornby

Después de terminar Cómo ser buenos me había dicho que, todo bien con Nick, pero que ya estaba, que era suficiente para mí luego de haber pasado por About a boy, Alta Fidelidad, Fiebre en las gradas (básicamente estas dos novelas eran la misma: un treintañero que se siente un outsider por su afición desmedida a algún fenómeno de la cultura popular: música pop en un caso; el fútbol, en otro). Pero, bueno, acá estoy escribiendo sobre este libro, como una pueba de que soy un hombre de convicciones… ¡de convicciones cambiantes! Aquí, las canciones son una excusa para hablar de los cambios, el paso del tiempo y la autojustificación. Algunas canciones las conocemos muy bien como “Frankie Teardrop” de Suicide y otras en absoluto, pero eso no importa, porque podemos encontrar equivalentes o porque en definitiva sirven para trazar una manera de ver el mundo. Una manera atravesada por la cultura popular, ahora que el pop está en los museos pero que, sin embargo, sigue siendo la novedad para muchos suplementos culturales. Hornby es, como un amigo, uno de los nuestros. Hay mucho de lo que me gustaba en sus novelas, mucho de lo que, al mismo tiempo, me había cansado. Ahora sí, so long Nick! ;)

Más libros

Ubik de Philip K. Dick

“Uy, qué libro que te estás llevando… excelente… y esa tapa, me quiero hacer un poster.. y encima a 24$”, algo así me dijo el cajero de Cúspide de Corrientes al 1300 cuando estaba por pagarlo. Una buena señal que se sumaba a la de un par de personas que me lo habían señalado como “uno de los mejores libros que habían leído en su vida”. Así que venía con todo el asunto…

El comienzo, como me pasa en todas las obras de ciencia ficción que leo, se me hizo cuesta arriba, con mucha terminología “nueva”: psis, telépatas, semivivos, precos, moratorios, etc. Pero unos capítulos después ya estaba enganchadísimo con esta historia que parte en 1992 (escrita en 1969) pero que tiene, o parece tener, idas y vueltas en el tiempo. Diversos niveles de realidad, recursividad y nada, ni la muerte, es lo que parece ser en una historia que por momentos es comedia, distopía, thriller, denuncia, aventura humanista. Y todo rociado con… ¡Ubik! Al final, como me pasa con los libros que me gustan, quería avanzar, pero a su vez no apurarme (quizás para que ese mundo, en que también estaba habitando, no se desvaneciera)

¿Y ahora con qué sigo?

6 años de Nosotros, el medio

En julio de 2003 se editaba We Media (Nosotros, el medio) un libro importantísimo a la hora de pensar las nuevas audiencias y la transformación de los medios de comunicación. Su aporte fundamental fue conceptual, antes de este trabajo había “blogs”, “redes sociales, “wikis” que parecían estar atomizados, separados: este trabajo los engloba y la da un nombre: periodismo participativo (la variación “periodismo ciudadano” iba a venir con el casi homónimo We, the media de Dan Gilmor editado un año). Por otro lado describía con precisión el cambio cultural que llega a nuestros días, pero que en ese momento era incipiente: basta recordar que el término “web 2.0” que recién iba a ser acuñado por Tim O’Reilly un año despues, y que ni You Tube, Epic 2014 ni Facebook existían.

Hoy, seis años después, su efecto se puede ver hasta el cansancio: el periodismo participativo/ciudadano a trajinado por congresos, papers, notas y blogs, generando incansables y necesarios debates. Los medios tradicionales, por su parte, acusaron recibo básicamente de dos formas:

1- A través de la incorporación creciente de la audiencia en sus contenidos mediante comentarios en las notas, mayor participación de encuestas y foros y ocasionales llamados a enviar contenido, especialmente en ocasiones de catástrofes naturales o atentados.

2-A través de la construcción de sus propios medios participativos: de Le Post de Le Monde a Soy Corresponsal de La Nación.

También es cierto que el periodismo participativo en un punto sigue siendo una promesa: hay más de 130 millones de blogs e incontables sitios grupales, pero a nivel información no pudo generar su equivalente a Wikipedia o Linux, ejemplos grandiosos de creación colectiva, pero que además son muy populares: Wikipedia está en el top ten de sitios a nivel mundial y es la referencia por excelencia; Linux no tiene tantos usuarios directos de su sistema operativo, pero sí muchísimos indirectos, diría que todos los que navegamos, que utilizamos sitios montados en servidores linux.

Los sitios de noticias generalistas más consultados siguen siendo los de los medios tradicionales, siguen marcando la agenda y forman parte de la dieta informacional de usuarios comunes, bloggers y agoreros futurólogos. Con el periodismo pasa algo similar a la medicina tradicional: aunque muchos la desacreditan, a la hora de una emergencia nadie piensa en acudir a un homeópata ni curarse con flores de bach.

Tan incontrastable como eso, es que el periodismo no volverá a ser el que fue y que hay nuevos actores en la escena mediática, mal que les pese a los negacionistas mediáticos. Y en ese sentido, We Media sigue siendo un libro iniciáticos, de consulta obligatoria y vigente.

Nativos Digitales de Alejandro Piscitelli

Este es el primer libro de Alejandro en el que aborda sistemáticamente el tema de la educación. Puede ser leído como un documento que cierra una etapa: la de su paso frente a Educ.ar. Y abre otra: es la antesala perfecta para El Proyecto Facebook que estamos llevando a cabo en la UBA. Aunque hay un capítulo enteramente dedicado a su paso por Educ.ar, no se trata, afortunadamente, de una bitácora de gestión. Tampoco se trata de una guía didáctica sobre los “nativos digitales”. Creo que es mejor pensarlo como hub cognitivo en el que se reflejan algunas de las ideas y discusiones más interesantes a la hora de pensar el campo de batalla demarcado por la confluencia de los bárbaros y sus pantallas y la cultura del libro que dio forma a los sistemas educativos nacionales. Es esa tensión, la que marca buena parte de la dinámica económica-cultural de estos tiempos, y no sólo en la educación, el motivo recurrente de esta obra, en la que se ensayan y condensan enfoques novedosos. La idea guía es que ya no podemos utilizar las nuevas herramientas y prácticas comunicacionales para hacer y pensar más de lo mismo, sino que es necesaria una reinvención. Aunque muchas de sus páginas ya estaban disponibles, en el weblog de Educ.ar, en Filosofitis o e en el Interlink Headline News, el resultado es homogéneo, más que la suma de las partes, y quizás el más apasionante de su producción.

Ver más: Sitio del libro

Más Libros

La caza del carnero salvaje de Haruki Murakami

Buenísimo (y no agrego nada más porque la embarro;).










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Homo Sampler de Eloy Fernández Porta

El pop ya está en los museos. Con nosotros, el afterpop. A partir de esa constatanción inicial, Eloy Fernández Porta, español nacido en 1974, construye un trabajo híbrido, entre la reflexión académica, la crítica cultural y la filosofía. ¡Y lo mejor de todo es que, a pesar de eso, es bastante divertido! Un pensamiento zizgueante y enrevesado, de esos que sorprenden por la forma de abordar y por las preguntas que plantea, más que por las respuestas a las que arriba. El trash de luxe (que remplazó al kitsch), la sensibilidad Ur-pop (que retoma pero de manera singular el esencialismo moderno y el esteticismo posmo) y el Real Time, son los pilares del libro, ilustrado por el análisis de obras contemporáneas: fanzines, sitios web, canciones, trash, películas y valiéndose de recursos non santos para el género: acertijos, tests, ficcionalizaciones varias y bastante humor (como las líneas dedicadas al Homo Blogger). Más data acá y acá.

Más libros

La alquimia de las multitudes de Francis Pisani y Dominique Piotet

El libro se para bien desde el título. A diferencia de algunos que hablan sin matices de “multitudes inteligentes” y otros que denostan la creación colectiva, Pisani prefiere hablar de alquimia, a la hora de dar cuenta de lo más novedoso que se vio en Internet desde Google: usuarios que empiezan a crear y compartir material, posibilitado por la creación de plataformas que en lugar de apostar al broadcasting apuntan al multicasting. De alguna manera este libro evita posicionarse en el fanatismo ingenuo tecnofílico o en el escepticismo que denosta la aparición de nuevos jugadores en la palestra de la creación de contenidos. Algo así como el acompañamiento menos exaltado y no anglosajón al Here comes everybody de Clay Shirky.No romperá ninguna cabeza pero es una buena guía,  para no perderla: equilibrada, afilada y con buena data.

The Palermo Manifesto de Esteban Schmidt y El curioso incidente del perro a medianoche de Mark Haddon

Mis dos últimas lecturas papel no podrían haber sido más disímiles entre sí. Ambos fueron obsequios: de amigo antártico, el primero; de  amiga limeña, el otro.
Estebitan es el narrador de The Palermo Manifesto de Esteban Schmidt que, a pesar del título, centra sus cañones en “la patria asesora” con Flacso (“Flaxo” aquí) a la cabeza. Eso sí, dedica algunas observaciones buenísimas y certeras sobre los mozos palermitanos (que merecen un libro o, al menos, un posteo extenso). Estebitan es puro ácido argentino, que no escatima cinismo y observaciones filosas, para moldear un libro que pensé que iba a abandonar y que terminó enganchándome.
El narrador de El curioso incidente del perro a medianoche de Mark Haddon es lo opuesto a Estebitan. Christopher Boone no conoce la ironía, no entiende el humor, es un chico que concurre a una escuela especial. Lo suyo es lógica pura y, matemática (¡los números de los capítulos son primos!) aplicada a esta novela en la que trata de develar la muerte de un perro, pero que termina por sacudir todo el mundo que lo rodea.  Su extrañamiento frente a un mundo que no entiende, es el motor que lleva esta muy buena novela.

Otra mirada sobre la piratería

En digitalismo me topé con el libro The pirate’s dilemma. How youth culture is reinventing capitalism de Matt Mason, que se puede se puede bajar gratis (o pagar el precio que quieras). Mason propone otro enfoque sobre la piratería: más que ver en ella una actividad ilegal, cree que es una fuente de innovación que puede, incluso, refundar las bases del capitalismo (epa!). El prólogo me hizo acordar a Free Culture, de Lessig. Veremos cuando lo lea más en detalle

. Acá hay un video en el que en 5 minutos, el autor explica la idea del libro:

Ciencias Morales de Martín Kohan

Siempre disfruté las viñetas de observación en espacios públicos que Martín Kohan escribía en Los Inrockuptibles, pero nunca me había lanzado a algunas de sus obras de ficción. Ciencias Morales, ambientada en el Colegio Nacional Buenos Aires durante la época de la guerra de Malvinas y centrada en la historia de una celadora, fue la primera. Va ganando página a página, tras un comienzo moroso y meticuloso. Me gustó.

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